Esa con la que me robas una sonrisa tras otra.
Con la que te vas apropiando dulcemente de mis frases.
Esa con la que me inspiras a escribirlas.
La sencillez con la que vamos adoptando, día a día, distintas formas de llamarnos.
Con la que nos sorprendemos,
Esa que se come, como magia, cualquier distancia.
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