17/01/12

Dimanches

Debe saber usted, caballero, que desde que llegó a mi vida, ha transformado mis domingos.

Solían ser estos días grises que (si corría con suerte) pasaban desapercibidos no sin antes hacer germinar la angustia de la cercanía del lunes. Procuraba pasarlos adormilada, sin hacer mucho, como si juntase energía para iniciar una semana que de igual forma empezaba cansada y miserable.

Sin embargo, desde que los comparto con usted, se han vuelto días luminosos, plagados de sonrisas.

Ahora los espero porque siempre guardan algo especial y porque juntos, hemos sabido entretejer besos, cine, música, palabras y caricias en ellos, dándole a cada uno un tinte especial.

Adiós melancolía, adiós inquietud... Hola, mi amado y gentil Mago. Gracias por los domingos a tu lado.